Japón, día 9: Manga y videojuegos en la ciudad más friki

Japón, día 9: Manga y videojuegos en la ciudad más friki

Amanece un nuevo día en la ruidosa megacity de Tokio y nosotros estamos preparados para seguir descubriendo todo lo que nos ofrece esta locura de ciudad.

Hoy tenemos como objetivo descubrir su lado más friki: el barrio de Akihabara, conocido como el barrio otaku por excelencia, famoso por sus numerosas tiendas de anime, manga, videojuegos y todo tipo de cosas frikis. Pero también es conocido por sus enormes tiendas de electrónica y tecnología.

Nos despertamos prontito y bajamos a disfrutar del desayuno tipo buffet que ofrecía nuestro Hotel. El desayuno es un mix entre el típico desayuno occidental con el desayuno oriental. Puedes desayunar desde bollitos con mermelada y unos huevos revueltos con salchichitas hasta una sopa de miso o un bol hasta arriba de arroz acompañado con encurtidos y algas variadas. Nos parece un gran detalle por parte del hotel tener tanta variedad en el desayuno, sobre todo para contentar a todo tipo de turistas.

Después de desayunar nos pusimos en marcha hacia la estación de tren de Shinjuku para coger la JR Yamanote line hacia Akihabara. Si tenéis prisa o queréis tardar menos también podéis ir en metro, cogiendo la línea amarilla o Chuo-Sobu line, que tiene menos paradas, pero recordad que el metro de Tokio no está incluído en el JR pass.

Akihabara, el barrio más friki de Tokio

Una vez en Akihabara, no podíamos dejar de quedarnos boquiabiertos con la cantidad de tiendas y carteles luminosos con anuncios de anime y tecnologías que había por la calle principal... esto mola un huevo! 😁

Akihabara también es conocida por ser una zona repleta de maid cafés, que son restaurantes temáticos donde los camareros (chicas en la mayoría) van disfrazados con trajes de “sirvientas” y a parte de servirte la comida y el café también puedes charlar o incluso jugar a juegos de mesa con ellos. Ya veréis que por las calles hay muchas chicas “maids” que os animarán a acompañarlas a sus cafés para pasar un rato divertido. Nosotros no fuimos porque a Patri le daba un poco de verguenza, pero dicen que visitar un maid café también es una experiencia curiosa.

Hora de viciar

Lo primero que hicimos nada más llegar fue entrar en un edificio de Sega de 5 plantas y lo que más nos sorprendió es que a eso de las 10 de la mañana ya había muchísima gente jugando a todo tipo de juegos, incluso gente que iba en traje aprovechando los últimos cinco minutos antes de entrar a trabajar (o que aún no había acabado su noche de fiesta, who knows?). A parte de los Sega hay muchos más edificios de otras compañias como Taito Station o Atari entre otros, donde la temática y el funcionamiento es el mismo.

Cada planta de este tipo de edificios está dedicada a una temática. Las primeras plantas suelen ser máquinas de gancho y máquinas de Gashapon (máquinas expendedoras de bolitas de plástico que contienen un regalo sorpresa) para que te dejes todos los yenes que puedas. Más arriba ya empiezan “las recreativas” como tal.

Hay plantas dedicadas exclusivamente a juegos de música, donde podrás ser desde ser el rey de la pista de baile hasta un músico concertista de piano; Otras suelen ser para juegos de rol y similares; También hay plantas dedicatas exclusivamente a videojuegos de pelea y arcades; También podréis encontrar plantas repletas de juegos de estilo retro como Super Mario Bros, Kirby, Pac-Man, ...; Juegos de realidad virtual; Y por último casi siempre suele haber una planta repleta de cabinas o fotomatones para hacerse fotos al puro estilo japonés: llenas de filtros y máscaras para salir divinas y kawaiis.

Pasamos un buen rato, sobre todo viendo el alto nivel y la profesionalidad que tienen los japoneses para jugar a estas cosas. Se lo toman muy en serio y muchos de ellos nos dejaron flipados con lo rápido que movían sus dedos... o sus pies!

Nosotros también nos echamos unas cuantas partiditas, sobre todo con el divertido juego Taiko no Tatsujin, un juego de Namco que consiste en aporrear los timbales al ritmo que marca la canción. Aunque os advertimos que como hay tantos juegos alrededor, el nivel de ruido es tan tan fuerte que es difícil seguir el ritmo de la canción.

También probamos un juego muy bizarro: el Cho Chabudai Gaeshi! (Super Table-Flip!), que básicamente consiste en enfadarse y tirar una mesa llena de cosas. Cuanta más rabia y furia le pongas a tu “tirada de mesa” más puntos ganas. ¡Una auténtica locura!

Y ya por último destacamos el juego de la versión moderna del Dance Dance Revolution, el de las flechitas de toda la vida pero con una pista de baile increíble. La pista está llena de luces y colores y te hace sentir como el auténtico e inigualable rey de la pista. Este se convirtió en el juego favorito de Patri, pero sus bailes no podían competir con el friki japonés que se nos puso al lado y nos dejó con la boca abierta con su maravilloso estilo de baile. ¡Qué técnica y qué vicio!

Después de esta larga dosis de recreativas que nos dejó incluso un poco cansados con tanto baile, nos fuimos a seguir descubriendo Akihabara. En esta zona tenemos una de las tiendas Don Quijote (curioso nombre que no esperábamos encontrarnos en Japón!) más grandes de todo Tokio. Aquí podréis encontrar todo tipo de cosas, desde comida y ropa hasta productos de lo más raros como un masajeador de cabezas. Tiene miles de plantas y aquí llegamos a encontrar también hasta productos de merchandising y demás cosas frikis a un precio más que asequible.

La cuna del manga, el anime y demás extravagancias frikis

Hay numerosas tiendas dedicadas exclusivas al mundo anime, como Animate o Mandarake. Aquí podréis encontrar libros y cómics de cualquier época y todo el merchandising que se haya hecho sobre ellos (camisetas, figuras, peluches, etc.). Eso sí, preparad las carteras que lo que se vende en este tipo de tiendas son piezas de coleccionistas 💸

Pero aunque estas sean tiendas de las más conocidas, luego hay muchas otras más más pequeñas y “clandestinas” que incluso que no están a pie de calle. No tengáis miedo de mirar en los portales de los edificios porque igual la tienda que estáis buscando está en la 3ª o 4ª planta. Allí en Tokio es muy normal que comercios y restaurantes no estén a pie de calle. Ya sabéis lo importante que es aprovechar el espacio para los japoneses.

Jose quería llevarse un par de figuritas de sus series de anime favoritas, por lo que buscamos tiendas de segunda mano por la zona (parece mentira que unas figuritas de plástico sean tan caras) y encontramos un par de tiendas escondidas en la calle paralela a la calle principal Chou-dori en Akihabara (Akibatashiro street). Al ser seguramente figuras de un antiguo friki coleccionista (se nota que están muy bien cuidadas y no tienen apenas desperfectos) eran mucho más baratas que las nuevas. Si os gusta este tipo de merchandising os animamos a buscar en tiendas de segunda mano por todo Tokio porque es seguro que encontraréis buenos precios en todo tipo de artículos que hasta pueden no haber salido nunca de la caja!

También visitamos otras tiendas famosas por su merchandising y colecciones otaku como Liberty Kaitori, Akihabara Cultures Zones o Kotobukiya. Como véis es difícil aburrirse en Akihabara, hay muchas tiendas a las que ir si eres un friki sin remedio.

Hay que probar el auténtico Tonkatsu

Llegó la hora de comer, ¡nuestro momento del día favorito! Es hora de hacer una pausa y descansar un rato. La oferta de comida en Akihabara nos pareció más bien de tipo “fast food”. Nosotros comimos un riquísimo menú de pollo empanado al estilo japonés (Tonkatsu) bien acompañado con su arroz y su bol de sopa de miso.

No recordamos el nombre del sitio pero estaba al lado del Katsuya Akihabara shop, cerca de la estación de Akihabara y era minúsculo. De hecho todo el mundo comía alrededor de la barra y parecía que el que antes acabase se fuese a llevar un premio. En el tiempo que nosotros comimos, únicos extranjeros en el bar, se sentaron a nuestro lado 2 o 3 turnos de japoneses a comer. ¡Qué velocidad! Pero a pesar del estresante ritmo de la comida tenemos que decir que estaba deliciosa. Ojalá encontrásemos en Madrid un Tonkatsu tan rico como ese.

De lo más friki a lo más tradicional

Ahora toca planificar la tarde. Después de una mañana muy otaku, para compensar, decidimos ir a una de las zonas más tradicionales de Tokio: el barrio de Asakusa (a 5 estaciones en la Ginza line de metro desde Akihabara). Sensoji es el templo más antiguo e importante de Tokio y es unos de los motivos más importantes para visitar Asakusa.

Para llegar al templo deberéis recorrer la concurrida calle comercial Nakamise Dori repleta de puestos de recuerdos y artesanía japonesa, y atravesar la puerta de Kaminarimon. Lo más llamativo de esta puerta es el enorme farolillo de 4 metros de altura que cuelga de ella y las grandotas sandalias de Buda que hay a la vuelta según entras. Nosotros no entramos a visitar el templo porque habiendo visto los de Kyoto y otras regiones menos céntricas no pensamos que este nos fuera a sorprender mucho más, así que nos quedamos por fuera haciendo algunas fotillos. Además la cantidad de gente que había nos echó también bastante para atrás.

Asakusa es el distrito geisha más antiguo de Tokio y todavía tiene geishas trabajando activamente, por lo que no es de extrañar cruzarse con alguna de ellas (aunque seguramente menos frecuente que en el barrio de Gion en Kyoto).

Dando un paseo por los alrededores de Asakusa podemos tener unas bonitas vistas de la moderna torre Skytree de Tokio y de la fábrica de cerveza Asahi, la Asahi Beer Tower y el Asahi Beer Hall, conocido especialmente por su escultura Flamme d’Or (una llama dorada que parece más bien otra cosilla... 💩)

Preparados, listos... ShibuYA!

Este estaba siendo un día muy intenso pero aun así, para poner nuestras piernas y nuestros pies al límite, nos fuimos a pasar la noche a la otra punta de Tokio, a la zona de Shibuya. Queríamos ver su famoso cruce de acción y ¿qué mejor forma de hacerlo que en un noche lluviosa? (trayecto directo en metro con la línea amarilla o Ginza line).

La intersección de Shibuya se compone de cinco pasos de peatones sincronizados, lo que significa que cada vez que se abren los semáforos una marea humana invade el asfalto convirtiendo al lugar en el cruce más transitado de todo el planeta. La verdad es que impresiona bastante ver cómo avanza una masa de gente hacia tí pero hay que decir que nadie nos dió ningún empujón, pisotón ni siquiera un roce de hombros. Ya podría ser la gente así en el centro de Madrid.

Si queréis ver mejor este espectáculo callejero desde la distancia, uno de los mejores lugares para verlo es el gran ventanal del Starbucks que hay en el edificio principal del cruce (pero muy difícil encontrar un cachito de ventana para hacerte una foto).

La zona de Shibuya sería para nuestro parecer la zona más comercial de Tokyo. Una de las calles más famosas es Center Gai donde podréis encontrar centros comerciales y tiendas de moda más conocidas internacionalmente (HyM, Zara, Forever21, Diesel, G-star…). Nosotros ya estábamos muy muy cansados como para irnos encima de compras, aún así entramos en la tienda de Disney, decorada cual castillo de princesas y llena de cosas kawaii y puchis para niños y adultos.

También seguimos alimentando nuestro espíritu friki y entramos en otra tienda de segunda mano llamada Mandarake que estaba como a 2 o 3 pisos en el sótano de un edificio. Aunque esté en el inframundo (hay que bajar muchísimas escaleras) es una tienda gigantesca y podréis encontrar desde miles de libros de la época de vuestros abuelos hasta figuras de segunda mano de lo más estrambóticas y originales.

Viendo que Shibuya también tiene muchos sitios que visitar, decidimos acabar aquí este largo día de no parar y dedicar otra tarde más adelante en nuestro viaje para visitarlo de nuevo.

Pero antes de irse, No os vayáis sin ver la estatua de Hachiko, en la plaza de al lado de la estación de Shibuya. Hachiko fue un perro que, desde la muerte de su amo en 1925 y durante 10 años, continuó yendo a la estación cada tarde a esperar el regreso de su amo de la universidad como lo hizo durante toda su vida. Este perrito es tan querido por los japoneses que su cuerpo se encuentra en el Museo de Ciencias Naturales de Ueno y su historia ha llegado incluso a la gran pantalla.

Hora de cenar!

Ahora ya es hora de volver a nuestra zona, y cenar algo calentito y rico como un delicioso...RAMEN, como no!

Ya estamos muy cansados y por eso decidimos elegir un sitio cerca del hotel en Kabukicho. Cenamos en Tonchin Shinjuku, un ramen completo con huevo pochadito y eso sí, a una temperatura infernal. No olvidéis sorbrer los fideos al máximo para enfriarlos, recordad que esto no es de mala educación para los japoneses si no todo lo contrario, es una forma de expresar la satisfacción por la comida y de máxima necesidad si no quieres perder la lengua por abrasamiento.

Aquí acaba este largo e intenso día. Ya es hora de volver al hotel con la barriga llena para descansar y volver a recargar las pilas para el próximo día.

Tokio, ¡qué grande eres!