Japón, día 10: El barrio de Ginza y la isla de Odaiba

Japón, día 10: El barrio de Ginza y la isla de Odaiba

Comenzamos la mañana con algo de cansancio acumulado de todos los días que llevamos, y es que se empieza a notar tantos días de largas caminatas por Japón. El plan de hoy se suponía que era simple: íbamos a visitar el barrio de Chiyoda, en donde está ubicado el Gran Palacio Imperial, también el barrio de Ginza para asomarnos a la lonja de pescado y por último los alrededores de la estación de Shimbasi, para ver el conocido reloj de los estudios Ghibli.

Como siempre se nos acabaría yendo de las manos y echaríamos a andar más de lo debido, finalmente pateando media ciudad 😅

Palacio Imperial de Tokio

Llegar hasta el primero de nuestros objetivos fue muy sencillo, con el JR Pass teníamos línea directa hasta la estación de Tokio Central utilizando a la Chuo Line (la línea roja). El trayecto apenas duró 15 minutos, pero preparáos para ir apretados si váis a primeras horas de la mañana porque nosotros sufrimos los grandes colapsos en los trenes de Tokio.

Al salir de la estación nos encontramos en una zona con varios rascacielos y edificios bastante imponentes de cristal. Parecía una ciudad totalmente diferente, con las calles muy anchas, sin el ruido ni las luces de cientos de pantallas sobre nuestras cabezas, con muchos parques y zonas verdes.

Nuestra primera parada era ver el Palacio Imperial. No teníamos pensado entrar dentro de los jardines así que nos pusimos a andar en dirección al Puente Nijubashi con el fin de hacernos alguna foto con el palacio de fondo. Algunos amigos nos habían comentado que los jardines del palacio, aunque bonitos, son demasiado grandes así que con llegar hasta el puente tendríamos suficiente.

De tiendas por Ginza

Una vez visto el puente y el palacio nuestra siguiente parada era el centro comercial. Situado en la Estación Central de Tokio, podemos encontrar Tokio Character Street. Esta calle subterránea es un conjunto de galerías repletas de tiendas de merchandising de los diferentes canales y estudios de televisión, por lo que ya os podréis hacer una idea de la de cosas guays que se pueden encontrar allí: peluches de todo tipo de Pokémons, fiambreras de Doraemon, gorros de Shin Chan y cualquier otra frikada que os imaginéis.

La verdad es que si os gustan este tipo de cosas merece la pena pasar por allí y echar parte del día ojeando las tiendas y todos los diferentes productos y juguetes que se venden. Por cierto, para los fans de Pokémon no podéis pasar por alto el Centro Pokémon que hay, no tiene ningún desperdicio.

Se acercaba ya el medio día y ya era hora de movernos en dirección a la lonja de pescado en el barrio de Ginza, no sin antes hacer unas cuantas paradas obligatorias que nos pillaban de camino y teníamos marcadas en el mapa de Patri.

La primera de todas era el paraíso de los amantes de los productos de papelería, una enorme tienda de 5 o 6 plantas llena de folios y sobres de cartas de diferentes tipos, bolígrafos, carteras, marcapáginas y cualquier otro producto que tenga cabida en una oficina. La tienda se llama Itoya y si os gustan este tipo de cosas os recomendamos que paséis por allí, ya que nunca antes habíamos visto una tienda de este estilo en ningún otro sitio.

La otra parada que queríamos hacer antes de llegar a la lonja era la tienda de Kit Kat, que aunque bastante curiosa no nos terminó de convencer el concepto. La tienda en sí era como un escaparate de productos de lujo donde te venden Kit Kat de muchísimos sabores, a precio de lujo y no apto para todos los bolsillos.

El tiempo se nos echó encima y el hambre empezaba a apretar por lo que era hora de hacer una paradita y comer algo para recargar energía. Al estar tan cerca del antiguo barrio de los pescadores, había muchos lugares donde comer sushi y productos del mar.

Lonja de pescado

Nosotros nos decantamos por parar en Ginza Sushi Marui, un restaurante bastante chulo y decorado al estilo tradicional, con tatamis y salas separadas por biombos para comer. Si te gusta ver como el Itamae (es el chef que prepara el sushi) trabaja, también puedes sentarte en la barra para ver cómo los prepara, incluso hablar con él. En nuestro caso dió la casualidad de había estado viviendo en España y eso facilitó las cosas a la hora de entablar una conversación.

Ya que el sitio tenía muy buena pinta, decidimos elegir el menú por piezas, donde el Itamae es el que decide qué es lo que te va a servir y en el orden que le apetezca. La verdad es que todo estaba muy bueno y sobre todo se hace muy entretenido ver cómo preparan los ingredientes y van montando los nigiris.

Con el estómago lleno era hora de continuar nuestro camino y por fin llegamos a la lonja. Justo antes de llegar a la lonja, está el templo Tsukiji Hongwanji. Este templo budista es algo curioso debido a que está hecho con hormigón en vez de madera como la mayoría de templos de Japón. A nosotros nos llegó a recordar a las típicas catedrales que tenemos en España, con mucha decoración y ornamentos de su religión.

Aunque ya era tarde para pasar por la lonja, ya que la mayor parte de la actividad que se desarrolla es a primera hora de la mañana, todavía estaba lleno de gente paseando y probando muchos platos de origen marino, y es que hay muchísimos puestecillos de comida en los que te preparan el pescado y el marisco recogido ese mismo día.

También para los amantes a la cocina se podría considerar un templo. Hay tiendas de cuchillos y accesorios de cocina para dar y regalar, desde los cuchillos más tradicionales con grabados de sus creadores hasta algunos que podrían considerarse dignos de un auténtico samurai.

Rascacielos y el reloj del estudio Ghibli

Nos estaba cundiendo mucho el día, y el último sitio de nuestra lista para ver era el reloj gigante del Estudio Ghibli.

Desde la lonja de pescado es muy sencillo llegar andando atravesando los grandes rascacielos y calles que hay por esa zona. Es curioso ver cómo la ciudad se desarrolla en varias plantas, y es que hay tiendas y calles sobre el nivel del suelo, con interminables pasarelas y escaleras que te llevan de un edificio a otro.

El reloj se encuentra muy cerca de la estación de Shiodome, en la Torre Nittele (sede de la Nippon Television). Nosotros tuvimos la suerte de estar allí a las 18h y lo pudimos ver en funcionamiento ya que solo se activa a las 12h del mediodía, las 15h, 18h y 20h de la tarde.

Isla de Odaiba y un robot muy muy grande

Cuando ya teníamos la idea de regresar cerca del hotel para terminar el día y tomárnoslo con algo más de calma, nos dimos cuenta de que estábamos al lado de la estación en donde se coje el tren que te lleva a la isla artificial de Odaiba, famosa por tener el Unicorn Gundam de casi 20 metros de alto. Ya que estábamos allí no podíamos dejar pasar esa oportunidad, había que ir y ver si de verdad el robot gigante era tan impresionante como habíamos leído.

Para ir a la isla nos subimos al tren de la línea Yurikamome, famosa por ser uno de los trenes no pilotados. Al no tener conductor podréis subir en el primer vagón, este tiene un cristal enorme y podréis llevaros como recuerdo una impresionante panorámica de la ciudad.

La isla está repleta de centros comerciales, lugares de ocio, el edificio de Fuji TV (la cadena que emitía humor amarillo) y algunas cosas extravagantes como una réplica de la estatua de la libertad (no nos preguntéis el por qué, pero sí, ahí estaba) y cómo no, el Gundam.

Lo del robot es una pasada, impresiona más verlo de cerca que en las fotos. Si os podéis quedar algo más de tiempo podéis hacer como nosotros e ir a última hora de la tarde, así tendréis el privilegio de verlo tanto de día como de noche acompañado de un completo espectáculo de luces y sonido al más puro estilo del anime. Después de dar unos cuantos paseos y hacernos unas fotos, nos bajamos a la pequeña playa que tiene para ver la puesta de sol, las vistas del cielo anaranjado con los rascacielos de fondo no tiene ningún desperdicio.

La verdad es que aunque estuviéramos cansados mereció la pena hacer el esfuerzo de pasarnos por allí y ver la puesta de sol, eso sí, la vuelta a casa fue muy dura y es que después de un día entero de más de 20 Km caminando por la esta ciudad estábamos totalmente agotados.

Al día siguiente nos esperaba otro día intenso de caminata (vaya ritmo llevamos). ¡Nos vamos de excursión a Hakone!!!