Japón, día 11: De excursión a Hakone

Japón, día 11: De excursión a Hakone

Comienza un nuevo día en Japón y hoy haremos la última excursión de este gran viaje: Hakone. El viaje llega a su fin, pero no podemos irnos sin antes visitar esta ciudad conocida por sus onsen de aguas volcánicas y por su cercanía al Monte Fuji.

Nuestro objetivo es pasar un día y medio en Hakone y dormir en un ryokan tradicional para despedirnos de Japón por todo lo alto. Desde allí visitaremos el Parque Nacional de Fuji-Hakone-Izu, intentaremos ver el monte Monte Fuji, si el tiempo nos lo permite, en el valle volcánico de Owakudani. También daremos dar un paseo en barco por el Lago Ashi y disfrutaremos de la zona de Moto-Hakone y su bonito Tori flotante sobre el lago en el santuario sintoísta de Hakone-jinja.

¿Cómo llegar a Hakone desde Tokio?

Para llegar a Hakone, desde la Estación de Tokio central, cogeremos el tren bala Tokaido o Hikari incluido en el Japan Rail Pass hasta la estación de Odawara.

Una vez allí tenemos dos opciones, o moverse a cuenta de cada uno en transporte público o canjear (si lo compras previamente por internet mucho mejor) el Hakone Free Pass para poder moverse por Hakone. Tened en cuenta que los transportes de esta zona del país no pertenecen a la compañía JR, por lo que no son los mismos tipos de billete.

En nuestro caso, compramos el Hakone Free Pass por internet, por lo que una vez canjeamos el pase en la estación de Odawara, nos subimos al tren Hakone Tozan de la empresa privada Odakyu que nos llevará hasta Hakone-Yumoto (unos 15 min) y Gora (unos 40 min más), que es el destino final de la línea.

Por si os interesa, también existe una opción más rápida de llegar a Hakone que es comprando un billete para el Limited Express Romancecar, un tren exprés con el que puedes llegar directamente a Hanoke sin trasbordos y de forma más cómoda.

Ruta en Funicular + Teleférico para llegar a Owakudani

La línea de tren Hakone Tozan es la línea de tren de montaña más antigua de Japón y el tramo hasta Gora recorre zonas frondosas de bosque y preciosas hortensias entre estrechos pasajes, túneles y puentes, parando en pequeñas estaciones durante el camino y cambiando de dirección para ir subiendo las empinadas cuestas hasta dejarnos en la estación de Gora.

Al salir de la estación de Gora, si sigues a la masa de turistas que seguramente te acompañen en el tren, encontrarás el funicular que empieza la subida al valle volcánico de Owakudani. Este funicular nos sube hasta la zona de Sounzan, y prepárate para subir como sardinas en lata porque los funiculares son pequeñitos y la cantidad de turistas muy grande.

Una vez en Souzan cogeremos el Teleférico que nos sube a Owakudani y desde el cual tendremos unas vistas panorámicas maravillosas de las humeantes minas de azufre que se encuentran en el valle.

Vistas al Monte Fuji comiendo huevos negros

Owakudani es una zona volcánica activa donde las aguas calientes emanan vapor y gases sulfurosos, como si estuviéramos rodeados de géiseres. Tranquilos que vuestro olfato os reafirmará que estáis en una zona volcánica...

Además, desde esta zona, y si el tiempo nos deja, tendremos unas buenas vistas del Monte Fuji para guardar una perfecta imagen en nuestra retina.

Owakudani también es conocido por sus huevos negros. Sí negros, pero no podridos ojo! Son huevos cocidos en aguas sulfurosas de la zona y por eso cambian su color a negros tras cocerlos.

Se dice que por cada huevo que comas se te alarga la vida siete años. Por si a caso, y como era la hora del aperitivo, nosotros los compramos a 500 yenes la media docena. Y tranquilos, el azufre no altera para nada el sabor del huevo. De echo, si podéis pedir un poquito de sal mucho mejor!

De camino al Lago Ashi

La línea del teleférico continúa y baja hasta la zona de Togendai, a orillas del Lago Ashi. Nosotros cuando fuimos, este tramo de la línea estaba en mantenimiento, así que tuvimos que hacer el resto del camino en autobús. Pero por suerte, la frecuencia de autobuses era muy alta y no tuvimos que esperar mucho tiempo.

Una vez llegamos a Togendai, nos fuimos al embarcadero del barco turístico (o mejor dicho, barco pirata) que conecta la costa norte de Togendai con la zona sureste de Moto-Hakone y Hakone-machi en unos 30-40 minutos de trayecto.

La verdad es que la cantidad de gente que sube a este barco es brutal, pero si te das un poco de prisa podrás disfrutar de un agradable paseo y de unas maravillosas vistas del lago desde la parte superior de este gran barco.

Hakone-machi y Moto-Hakone

Nosotros decidimos bajarnos en Hakone-machi e ir andando hasta Moto-Hakone. Aprovechamos este momento para comer unos noodles rápidos en un restaurante cercano al embarcadero en Hakone-machi, y con el estómago comenzamos un agradable paseo por un camino rodeado de frondosos árboles que bordeaba el lago Ashi.

La verdad es que una de las cosas que más vamos a echar de menos sin duda de Japón, es poder caminar entre bosques frondosos y desconectar en la naturaleza sin tener casi que alejarte de la civilización.

Santuario sintoísta Hakone-jinja

Una vez llegamos a Moto-Hakone, si seguimos caminando un poco más bordeando el lago, encontraremos un camino que nos lleva al santuario de Hakone-jinja. Este santuario es famoso por tener un Torii flotante en el lago Ashi y unas vistas preciosas del mismo.

¿Problema?, si quieres tener una foto con el torii de frente, la cola que tendrás que hacer será bastante larga. ¿Solución?, si no eres muy exquisito y calculando bien el ángulo, podrás conseguir una buena foto desde el ladito izquierdo del torii, y te ahorrás fácilmente 15 minutos de una cola innecesaria.

¿Qué nos ha parecido la ruta?

Pues tenemos sentimientos encontrados 😅

Por un lado nos gustó mucho el poder alejarnos de la civilización y pasar un día en un entorno rural con mucha diversidad de paisajes: lagos, volcanes, bosques, ...; pero no es oro todo lo que reluce. La cantidad de turistas que había era abrumadora en comparación con el resto de lugares que hemos visitado. Nos agobió un poco tener que seguir un recorrido prácticamente "cerrado", siguiendo la misma dirección que el resto de turistas.

Ryokan rodeado de aguas volcánicas

La verdad es que el día había sido muy intenso, y ya el cansancio se notaba, sobre todo después de pasarnos todo el día subiendo y bajando de tanto medio de transporte. Así que decidimos coger el último transporte (autobús) que nos llevaría al tradicional ryokan que habíamos reservado en Tōnosawa, a 5 min en tren de Hakone-Yumoto.

El ryokan Tōnosawa Ichinoyu Honkan, es uno de los ryokans más antiguos de la zona (más de 300 años) y cuenta con todos los servicios que te puedas imaginar. Nuestra habitación tradicional, además de contar con suelo de tatami, futones y yukatas para hacer nuestra estancia más cómoda, tenía un maravilloso onsen privado al aire libre desde donde disfrutamos de un relajante baño con el sonido del agua del río que pasa junto al ryokan cayendo.

Además, también cogimos la opción de poder degustar una deliciosa cena tradicional de varios platos, incluído un shabu-shabu de verduras y cerdo. Queríamos despedirnos de Japón por todo lo alto, y desde luego este ryokan fue la opción perfecta para la ocasión.

De vuelta a Tokio

A la mañana siguiente nos fuimos a la estación de Hakone-Yumoto dando un agradable paseo desde el ryokan y disfrutando del camino rodeados de naturaleza, siguiendo el río de aguas volcánicas.

Ya en Tokio era hora de empezar a recoger las cosas y prepararnos para despedirnos de este maravilloso país. El viaje llega a su fin, así que el último día lo dedicamos a hacer compras para volvernos con muuuuchos recuerdos de este viaje y también aprovechamos para comer sushi del bueno y a buen precio, algo que nos iba a costar mucho encontrar en España.

Sushi hasta reventar!

Para terminar nuestro viaje fuimos a dos restaurantes de sushi muy recomendables si vais a Tokio.

Primero fuimos a comer a un restaurante típico de cinta giratoria continua, pero con unos precios muy muy asequibles y una calidad del producto estupenda. El sitio se llama Heiroku sushi y se encuentra en la zona de Harajuku, lo que es perfecto si te pilla de compras por la zona.

Y antes de volvernos a España no podíamos irnos sin probar el famoso restaurante de sushi fururista, Genki Sushi en Shibuya, que cuenta con cintas automáticas que te sirven todo lo que pidas a través de una tablet que tienes en tu sitio. Tuvimos que hacer una cola de 45min o más, pero la experiencia mereció la pena. Hay mucho ruido en la sala, y el sitio está muy bien aprovechado (todos en fila juntitos y sentándose en unos minitaburetes), pero es curioso ver cómo los platos van de un lado a otro como si fuesen un montón de trenes con comida.

De vuelta a España

Con mucha pena aquí acaba nuestro viaje. Al día siguiente cerramos nuestras maletas llenas de recuerdos y nos fuimos al aeropuerto de Narita para volver a España.

Japón es simplemente fascinante, superó y mucho nuestras expectativas y cuando ya estás en el aeropuerto, a punto de marcharte, la nostalgia te invade y lo único que piensas es, que sin duda, volverás pronto. Ojalá volvamos muy pronto, porque aún nos queda un montón de cosas y sitios por descubrir y queremos sin duda volver a disfrutar de este maravilloso país 💟